Un nuevo nombre en la cabina
El vuelo despegó del Centro de Investigación de Vuelo Armstrong de la NASA, en Edwards (California), y duró alrededor de una hora entre el despegue y el aterrizaje. Durante ese tiempo, el X-59 alcanzó Mach 1,4, unos 1.490 km/h, y una altitud de 55.000 pies, cerca de 16,8 kilómetros. Son, precisamente, las cifras de crucero para las que se diseñó el aparato.
Lippert no es un recién llegado: acumula más de 21 años pilotando aviones de altas prestaciones, 11 de ellos como piloto de pruebas. Aun así, era la primera vez que volaba un avión X, la serie de prototipos experimentales que Estados Unidos usa desde hace décadas para explorar nuevas fronteras aeronáuticas. Llegó a la cabina tras meses de preparación en tierra, con muchas horas de simulador, junto a Nils Larson, que hizo el primer vuelo del avión, y Jim «Clue» Less, que lo llevó a su primer vuelo supersónico en junio. En agosto completó su primera prueba de motor, para familiarizarse con la cabina y trabajar con el equipo de control de misión.
Durante el vuelo, Lippert ejecutó distintas maniobras para valorar cómo responde el avión, mientras el equipo evaluaba los sistemas del avión. La salida llegó después de una revisión y un mantenimiento programados tras la semana más intensa del programa hasta ahora: en septiembre, el X-59 completó seis vuelos en tres días.
Un avión con forma de aguja
El X-59 lo ha construido Lockheed Martin Skunk Works para la NASA. Mide unos 30,4 metros de largo y unos 9 metros de ancho, y lleva un único piloto. Su rasgo más llamativo es el morro, largo y afilado, que ocupa cerca de un tercio de su longitud. Según la NASA, esa forma, junto con un conjunto de tecnologías como el motor montado sobre el fuselaje, que desvía el flujo de aire hacia arriba y lejos del suelo, está pensada para reducir la intensidad del estampido que llega a tierra.
La cabina no tiene ventana frontal: para ver hacia delante y hacia abajo, sobre todo en el aterrizaje, el piloto usa un sistema de visión externa de cámaras y pantallas.
El avión voló por primera vez el 28 de octubre de 2025, con Nils Larson a los mandos. Fue un vuelo de 67 minutos entre Palmdale y Edwards, con el tren de aterrizaje bajado y por debajo de la velocidad del sonido: unos 370 km/h a unos 3.660 metros. El 5 de junio de 2026, con Jim «Clue» Less a los mandos, superó por primera vez la velocidad del sonido: alcanzó aproximadamente Mach 1,1 a 43.400 pies, unos 13,2 kilómetros.
Del estampido al «golpe»
Cuando un avión convencional supera la velocidad del sonido, en tierra se oye un estampido seco, capaz de hacer vibrar ventanas. El objetivo de diseño del X-59 es convertirlo en un «golpe» sordo, apenas perceptible para quien está debajo. Comprobar que lo consigue sobre poblaciones reales es, precisamente, el trabajo pendiente.
Ese ruido es la razón de que, en Estados Unidos, los vuelos civiles supersónicos sobre tierra estén prohibidos desde el 27 de abril de 1973. La norma llegó tras años de quejas por los estampidos de aviones militares y de encuestas a vecinos de ciudades sobrevoladas. El Concorde, que operó entre 1976 y 2003, tuvo que limitarse en la práctica a rutas sobre el mar, una de las restricciones que lastraron su negocio.
Lo que busca Quesst
La misión Quesst no pretende fabricar un avión comercial. Su meta es reunir datos. Primero, demostrar que la tecnología funciona y que el «golpe» es tan suave como prometen los modelos. Después, sobrevolar varias comunidades de Estados Unidos, medir el sonido en tierra y preguntar a los vecinos cómo lo perciben.
Esos resultados se entregarán a reguladores estadounidenses e internacionales para que puedan fijar umbrales de ruido aceptables basados en datos. La idea de fondo es sustituir un límite de velocidad por un límite de sonido: si un avión es lo bastante silencioso, podría volar más rápido que el sonido sobre tierra firme.
Con Lippert, el grupo de pilotos de la NASA que ya ha volado el X-59 sigue creciendo, y el avión ya vuela en sus cifras de diseño. Si los datos de la misión convencen a los reguladores, un futuro avión supersónico de pasajeros podría no tener que esperar a llegar al océano para acelerar.
Fuentes
- NASA – Mike Lippert Takes Controls of X-59 for First Time
- NASA – NASA's X-59 Completes First Flight, Prepares for More Flight Testing
- NASA – Quesst: The Vehicle
- NASA – NASA's Quesst: Reassessing a 50-Year Supersonic Speed Limit
- NASA – X-59 First Supersonic Flight
- NASA – X-59 first supersonic flight (imagen)
Foto de portada: NASA / Jim Ross (dominio público)

